Miguel Tristán, de la mítica Casa Tejera, habló en Onda Corazón Radio sobre los estragos que esta pandemia está causando en el mundo de la música. 

Si hablamos de instrumentos en la ciudad de Sevilla, hay que hablar de Casa Tejera, esa mítica tienda ubicada en la calle Feria de Sevilla que cualquier cofrade reconocerá. Miguel Tristán, su dueño, reconoció en Onda Corazón que «hace dos meses no nos esperábamos que (el virus) pudiera tener tanta repercusión«. Sin embargo, tras la suspensión de la Semana Santa «nos empezamos a dar cuenta de la realidad de lo que estaba pasando, ya no solo a nivel de las bandas de música, sino en el de todos los músicos en general», afirmó. De hecho, «todo el mundo ha tenido que suspender conciertos y no sabemos hasta cuando vamos a seguir así»

A pesar de los duros momentos, Tristán reconoció que, en los más de cincuenta años de historia de Casa Tejera, «son muchas personas las que vienen con sus hijos y nos cuentan que compraron aquí la primera corneta o el primer tambor«. Son historias que cuentan, como él mismo reconoce, «con mucha carga emocional». Y es que, «todos tienen algo que recordar de cuando vinieron a la tienda». Un sentimiento por la música que luego intentan trasmitir a hijos y familiares.

Inventos en época de coronavirus

Tristán también habló con nosotros sobre de su exclusivo invento, que limpia los instrumentos tras ser utilizados. Se trata de un aparato que han desarrollado ante «la necesidad de desinfectar unos instrumentos que están en contacto con las vías respiratorias y con la saliva». Y es que, en el caso de instrumentos como los de viento y madera, «no se pueden desinfectar con ningún tipo de líquido, pues eso afectaría al color de la madera». Por ello, reconoce, «necesitábamos algún sistema que fuera efectivo contra este tipo de virus y empezamos a investigar». De esta manera, pudieron comprobar que el ozono estaba siendo el método más utilizado para desinfectar grandes superficies, como en el caso de colegios o residencias de ancianos.

Desde entonces, el ozono «es lo que estamos usando nosotros», afirma. Después de haber realizado las pruebas pertinentes para comprobar como podía afectar a las maderas y metales de los instrumentos, desarrollaron una «cabina que lleva incorporado un generador de ozono y unas lámparas ultravioleta«, las cuáles se usan bastante en el sector sanitario, reconoció Tristán.

El resultado, un invento que se ha convertido en todo un éxito: «ha tenido mucha repercusión porque nunca habíamos tenido la necesidad de desinfectar los instrumentos», afirma, que consigue realizar una doble función para desinfectar los instrumentos musicales.

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