El dulce epílogo

Por Antonio Vázquez Bayón.

Barrio de El Parque Alcosa (Sevilla), 4 de Octubre del 2019.

Muchos me preguntaron,

no lo pienso demorar,

si lo quieren saber, perfecto,

aquí llega mi verdad.

Si el dedo del destino,

marca la meta para morir,

que sea, por Dios lo ruego,

sobre las aguas del Guadalquivir.

Y en barca de nubes,

por los cielos navegar,

cual claro espejo reflejado,

al mismo color del mar.

Cruzar azoteas y tejares,

casas de cal entre viejas espadañas,

y trazaré entre árboles,

una media luna, la plaza de España.

Navegando sobre caños,

que respiran a vieja gloria,

ir barando mi barca,

cantando alegre victoria.

No busquen en otra parte,

no me van a encontrar,

busquen en aquellos enclaves,

Alcosa lo quisieron bautizar.

En la mirada serena,

derramando humildad,

por cinco llagas agonizantes,

coronadas de espinas de manchado rosal.

Busca en el llanto,

una Madre pura y viriginal,

quien agachando su mente,

su pena nos quiere ocultar.

Quizás sea sus propias manos,

o pañuelo de seda que va portando,

donde sus lágrimas de cristal,

son palomas para seguir volando.

Ya saben mi habitáculo,

del principio a la eternidad,

no es difícil saberlo,

es fácil de acertar.

Ese será mi descanso,

el lugar sin demora y siempre sagrado,

pues si quieres ven a verme,

¡JUNTO A LA VIRGEN DE LOS DESAMPARADOS!

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