Hace escasas fechas  salió  a la luz una  resolución del Tribunal Económico y Administrativo del año  2002, una resolución que  por lo explícito de sus consideraciones jurídicas, el Consejo ha intentanto poner en el fondo de alguno de  los cajones de sus despachos para que no se conociera.

El tribunal es claro en sus aseveraciones y precisa  que la actividad que  es objeto de tributación no es la Semana Santa, sino la explotación de sillas y palcos. Es éste  un servicio que se ofrece en exclusiva a los usuarios.

Afirma  que el alquiler de las sillas y palcos para  poder ver pasar los  desfiles   procesionales no es  “ una colecta o limosna que el Consejo recaba de los fieles”, sino como en los fundamentos de derecho se argumenta, un servicio que presta el Consejo. Se trata de  un “Asiento garantizado para ver todas las cofradías frente a las caminatas, plantones, bullas y empujones que comporta asistir a los desfiles procesionales fuera de la carrera oficial. Por lo tanto,  hay una relacion  bilateral y recíproca entre las partes, pues a cambio de esto los abonados  han de pagar un precio por cada  silla o palco, que varía  en función de su mejor o peor posición

La relación jurídica es evidente. En  la consideración de este  tribunal no es  trascedente  el destino que se le dé al dinero, en este caso, como se había argumentado, se destinaría a fines sociales. El caracter social de los Consejos de hermandades  es fundamental  en  la exención  del IVA  pero también es determinante la posición de este tribunal en cuanto a la naturaleza jurídica de la relación de abonados y consejos

Como es bien sabido, los desfiles procesionales de  la Semana Santa se pueden contemplar en  cualquier lugar por los que los pasos discurren  y contar con sillas  en la carrera oficial es  una mera comodidad que se pueden permitir unos miles de abonados, pero  no es condición sine quanum para poder rezar

Esta sentencia  pondría en jaque la que  ha argumentado el  Consejo de Hermandades y Cofradías de Sevilla  en su recurso que es del año 2000 y que consideró que las hermandades eran entidades de carácter social y sin ánimo de lucro. Por ahora, todo está  en el aire a falta de pronuncimiento  y por ese motivo  el presidente del Consejo  señaló en su día que  «No ha habido un cambio de norma, sino de criterio y de interpretación por parte de la Dirección General de Tributos».

Al tema del IVA se ha unido  la cuestión de la devolución  de los abonos a consecuencia de la suspensión de los desfiles procesionales  debido al Covid-19,  por lo que en estos momentos  el Consejo de Hermandades y Cofradías está pasando por unos momentos complicados

Por JAVIER SERRATO

Director gerente del grupo empresarial Brand Leader Comunicacion SLU.

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