Francisco Bailac ha sido uno de los ebanistas más importantes en el ámbito de la Semana Santa sevillana.

La pasión por su profesión la llevaba, literalmente, en sus genes. Hijo del también ebanista, Francisco Bailac Cenizo, vio desde bien pequeño como era el trabajo de su padre, de quien aprendería las gajes del oficio. Sería el 1968 cuando se incorporaría al taller de su padre.

Más tarde montaría su propio taller con su socio, Jesús Sánchez Arias. Su trabajo, realizar la carpintería y ensamblar unos pasos que tendrían una media de vida de unos 20 años. Además, trabajó con muchos imagineros, como Fernando José Aguado Hernández, Luis Ortega Brú o Lourdes Hernández Peña.

Y, aunque se especializó en los pasos de Cristo, también realizó parihuelas para los palios, «llevando ya 54 pasos realizados para el 2012, para Hermandades además de la provincia de Sevilla, de todas las provincias andaluzas«. Tal fue su fama, que en la capital andaluza llegó a trabajar para casi todas las hermandades de Sevilla. También se le conoce por su trabajo en el altar del Rocío de Almonte, a quién le «hizo cuatro columnas y las ménsulas que las sujetan».

Desde El Diario Cofrade queremos dar nuestro más sentido pésame a sus familiares.

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