Jesús Miguel Garay, el vestidor más joven de Cádiz

Por Antonio Vázquez Bayón.

Cádiz, 12 de Octubre del 2019.

Hablar en cualquier de las facetas que tuvo Nuestro Señor Jesucristo o su bendita Madre María Santísima, siempre es hablar de palabras mayores. La tierra, a su alrededor, se llena de dicha a la hora de celebrar sus cultos, las santas meditaciones bajo el hábito anónimo de la penitencia a la llegada de una nueva primavera, salidas procesionales por las maravillosamente exornadas calles de sus barrios o pueblos… pero, sin duda, uno de los grandes misterios conocidos, es la vivencia de la intimidad con Ella y Él, bajo cualquier adovación, en el momento de ataviarlos con las mejores galas para cualquier época del año, pues todas tienen la misma importancia.

Ese privilegio, sin duda, hace muy pocos días se le concedió a un cofrade de los de siempre. El de a pie en la calle, el de la humildad y la sencillez llevada a gala por bandera, quien verdaderamente siente la presencia maternal de la Virgen todos los días de su vida desde su nacimiento.

Y es que esta pasada semana, sabíamos el comunicado por parte de la Hermandad de la Borriquita, en el cual transmitía que Jesús Miguel Garay Saucedo, era nombrado vestidor de Nuestro Padre Jesús de la Paz y Nuestra Señora del Amparo. De esta manera, se convertía en el vestidor más joven de las cofradías gaditanas, algo para él muy significativo y como todos saben, la gran leyenda que quedará forjada en torno a su figura.

Pero toda leyenda, tiene un comienzo, una historia detrás para llegar a lo que es hoy.

Jesús Miguel Garay Saucedo.

Jesús, nació en la vieja »Tacita de Plata» el 4 de Enero de 1997, víspera del disfilar de sus Majestades de Oriente repartiendo ilusión entre los más pequeños. Actualmente en Cádiz, forma parte de la nómina de hermanos de la Borriquita, el Perdón, de la Virgen de los Desamparados y de su Patrona, la Virgen del Rosario por la que siente gran devoción y arraigo; en Sevilla pertenece a la Cena y a la Asunción Gloriosa de Cantillana. Aparte, se considera gran devoto de la Esperanza de Triana.

Su afición y trabajo por tomar los telares y los ricos bordados le viene desde la cuna, pues según nos contó ya con sus primeros muñecos soñaba con ser prioste montando altares de culto… amor incondicional por la Semana de Pasión. A la par que iba creciendo y percatándose de los pequeños detalles, Garay Saucedo observaba cuando iba a sus corporaciones en cómo los vestidores trazaban maravillas para dar vida a las ropas del Hijo del Hombre y la Corredentora del Mundo, confesando a su vez, que su gran maestro en este submundo dentro de nuestras cofradías, lo conoció de la mano de Juan Carlos Romero.

Posteriormente, se encargó de ataviar a imágenes particulares de su círculo de amistades así como imágenes de pequeño tamaño, hasta que finalmente, la Hermandad de la Sangre de la localidad gaitana de Medina Sidonia deposita su confianza para mostrar de la mejor manera posible a la titular Dolorosa, la Virgen del Mayor Dolor.

Finalmente, de la mano de la corporación de San José, recibe la feliz buena nueva de que tendrá la oportunidad de vestir a los titulares que toman el sueño en la sagrada mirada de los niños cuando portan sus palmas para abrir paso al Mesías en su Sagrada Entrada en Jerusalén, meditando siempre los excelsos dolores de Nuestra Señora.

Jesús Miguel Garay Saucedo, joven pero sabio conocedor de los entresijos de las imágenes en sus alcovas para dar así el mejor aspecto a la hora de mostrarlos. Una leyenda, como dijimos con anterioridad que se forja lentamente en las fraguas de Vulcano.

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