La Virgen de las Angustias inunda las calles de Granada

Miles de personas abarrotaron ayer las calles de Granada para rendir culto a la imagen de la Virgen de las Angustias, patrona de la capital. Se celebró así la última fiesta grande de este mes de la Virgen de las Angustias, en una celebración en la que el Arzobispo de Granada, Mons. Martínez, animó a dar gracias por el “atarse de Dios a nuestra humanidad para siempre” y por el regalo de su Madre para el mundo entero.

A las 18,30 horas de una tarde calurosa, típica del Verano de San Miguel, la Virgen salió de su Basílica, precedida del cortejo conformado por todas las autoridades y representantes de la Real Federación de Hermandades y Cofradías.

Cinco horas de recorrido bastaron para congregar a decenas de miles de personas, granadinos, turistas, creyentes y no creyentes, que abarrotaron balcones y calles de Granada por las que desfiló la talla de la Virgen de las Angustias.


Con sus velas encendidas como gesto de oración, los fieles acompañaron a la imagen de la Virgen, que procesionó ataviada con el llamado “manto de la ciudad”, sufragado por pequeñas aportaciones nacidas de la devoción de miles de granadinos durante el siglo XIX.

Fotos: Mari Carmen Morales


Durante su predicación en la Eucaristía del domingo por la mañana, Mons. Martínez habló de la importancia del sacrificio redentor de Cristo para la vida de cada cristiano. El sacrificio de Cristo es, ante todo, una respuesta a la soledad y al dolor de cada hombre. El dolor de María, grabado en el rostro de la imagen de la Virgen de las Angustias, es el reflejo de la forma en la que cada uno puede “tener conciencia de que cualquier sufrimiento, del tipo que sea, es una parte de la Pasión de Cristo”.

Al mismo tiempo, Mons Martínez tildó de la cita de ayer como una ocasión para cada cristiano de unir sus sufrimientos de forma consciente a esa entrega hasta la muerte de Dios. “aunque no nos demos cuenta, aunque a lo mejor, en ese momento, el dolor sea tan grande que no estemos más que gritando o suspirando, ahí está el Señor”, concluyó.

Después de su paso por Gran Vía, Pasiegas y Alhóndiga, la procesión de la Virgen encaró el tramo final del recorrido por Acera del Darro antes de su regreso a la Basílica, que tuvo lugar una hora más tarde de lo estimado, hacia las 23:30 horas.

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