Córdoba, a 21 de junio de 2026
La Hermandad de San Juan de Luque ha culminado uno de los proyectos patrimoniales más importantes de los últimos años: la restauración integral de la imagen de Nuestra Señora de Gracia y Angustias, una talla histórica que vuelve a mostrarse con su aspecto original tras una intervención que ha permitido recuperar su policromía y encarnadura primitiva. La actuación, financiada en gran parte por la Diputación de Córdoba, supone un hito para la corporación y para los fieles que veneran a la Virgen en la iglesia conventual de Nuestra Señora de Gracia.
La presentación oficial de la imagen restaurada tendrá lugar hoy domingo 21 de junio durante la eucaristía celebrada en el templo conventual, donde los devotos podrán contemplar el resultado de un proceso especialmente delicado. La intervención ha sido ejecutada por los restauradores Manuel Espejo, de Lucena, y Miguel Ángel Sánchez, de Montilla, profesionales con amplia experiencia en conservación de imaginería sacra. Ambos han trabajado bajo una premisa fundamental: respetar al máximo la originalidad de la talla, evitando cualquier añadido que alterara su concepción histórica.
La imagen forma parte de un conjunto escultórico de notable valor devocional y artístico. Tal como explica Daniel López Cañete, presidente de la junta gestora saliente, la Virgen pertenecía al antiguo retablo de capilla donde se ubicaba el sagrario del convento, un conjunto formado por un crucificado, San Juan Apóstol y la propia imagen de Gracia y Angustias. La talla había sido repintada en 1992, en una intervención que, lejos de restaurar, ocultó parte de su policromía original. La nueva actuación ha permitido retirar esos repintes y recuperar la encarnadura auténtica, devolviendo a la imagen su lectura estética primitiva.
La restauración ha supuesto una inversión cercana a los 8.000 euros, de los cuales el 80% ha sido aportado por la Diputación de Córdoba y el 20% por la hermandad. Para completar la financiación, la corporación destinará a este fin los ingresos obtenidos en la tradicional barra de San Juan durante los días de feria, una decisión que subraya el compromiso de los hermanos con la conservación del patrimonio local.
La intervención ha condicionado también la vida cultual de la hermandad. Este año, la imagen no participará en procesión extraordinaria, una decisión adoptada tanto por prudencia patrimonial como por responsabilidad económica. El nuevo hermano mayor, Juan Jesús Zamora Carrillo, explica que sacar la imagen a la calle implica un gasto significativo en flores, música y organización, recursos que la hermandad ha preferido destinar íntegramente a la restauración. “Es como cuando un año no puedes irte de vacaciones y decides invertir en mejorar tu casa”, señala.
La recuperación de la talla coincide con una nueva etapa institucional. Tras dos años bajo una junta gestora, los hermanos han elegido por unanimidad a Zamora como nuevo hermano mayor, iniciando un periodo marcado por la continuidad, la responsabilidad y la voluntad de fortalecer la vida interna de la corporación. La nueva junta de gobierno combina la experiencia de miembros veteranos con la incorporación de hermanos jóvenes, con el objetivo de asegurar el relevo generacional y mantener vivo el espíritu de la hermandad.
Con la restauración de Nuestra Señora de Gracia y Angustias, la Hermandad de San Juan de Luque reafirma su compromiso con la protección de su legado histórico y con la transmisión de su devoción. La imagen, ahora recuperada en toda su belleza original, vuelve a ocupar su lugar en el retablo junto a San Juan Apóstol, devolviendo al templo una estampa que forma parte esencial de la memoria religiosa del municipio.
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