La dolorosa de la Hermandad de Jesús Nazareno vuelve a encontrarse con sus devotos después de una intervención realizada por Enrique Gutiérrez Carrasquilla para garantizar la conservación de la imagen.
La Algaba ha vivido el regreso de una de sus imágenes más queridas. Nuestra Señora de los Dolores, titular de la Hermandad de Jesús Nazareno, ha vuelto al culto tras permanecer cinco meses en el taller del restaurador sevillano Enrique Gutiérrez Carrasquilla, donde ha sido sometida a un proceso de conservación y restauración.
La vuelta de la dolorosa se produjo a las doce de la noche del 12 de septiembre, coincidiendo con la festividad del Dulce Nombre de María. Las campanas de la iglesia de Jesús Nazareno anunciaron el esperado momento, poniendo fin a un periodo de ausencia que comenzó el pasado 14 de abril, cuando la imagen fue retirada del culto para iniciar los trabajos.
Una restauración para preservar su patrimonio
La intervención ha permitido estudiar en profundidad el estado de conservación de la talla mediante diferentes pruebas técnicas, entre ellas una tomografía axial computarizada y radiografías realizadas en el Centro Radiológico Arduán.
Los estudios determinaron que la imagen no presentaba lesiones profundas ni patologías significativas, aunque sí algunas alteraciones relacionadas con la acumulación de suciedad, pequeñas lagunas en la policromía y deficiencias en determinados ensambles y elementos estructurales.
Entre los trabajos realizados destacan la limpieza de la superficie, la reintegración volumétrica y cromática, la renovación de la estructura interna y la construcción y adaptación de un nuevo candelero. Asimismo, se revisaron las articulaciones y los sistemas de seguridad y sujeción para favorecer la estabilidad de la imagen y mejorar su conservación preventiva.
Un seguimiento constante de la hermandad
El proceso ha estado supervisado por una comisión de seguimiento designada por la junta de gobierno, integrada por representantes de la corporación y especialistas en patrimonio e Historia del Arte, entre ellos José León Calzado y Andrés Luque Teruel.
La hermandad también ha mantenido informados a sus hermanos y devotos a través de sus canales oficiales, mostrando las distintas fases de una intervención que ha permitido conocer mejor la evolución histórica y material de la dolorosa.
La imagen ya había sido objeto de intervenciones anteriores, entre ellas las realizadas por Francisco Buiza en 1967 y Antonio Joaquín Dubé de Luque en 1987. Estos antecedentes han formado parte del estudio previo necesario para abordar la nueva restauración con criterios de conservación.
Reencuentro con sus devotos
Tras su reposición al culto, Nuestra Señora de los Dolores ha vuelto a ocupar el lugar que le corresponde en la vida devocional de La Algaba. Su regreso coincide con los cultos organizados por la hermandad durante el mes de septiembre, que incluyen la veneración de la imagen y el solemne triduo en su honor.
La culminación de los trabajos supone un importante paso para la conservación del patrimonio de la corporación y permite que los fieles vuelvan a encontrarse con su titular después de meses de espera.
Con esta restauración, la Hermandad de Jesús Nazareno refuerza su compromiso con la protección de su legado artístico y devocional, garantizando que Nuestra Señora de los Dolores continúe siendo una referencia para sus hermanos y para las generaciones futuras.
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