EL DIARIO COFRADE

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El manto de Curro Claros para la Virgen del Rocío incluirá un homenaje a las 45 víctimas de Adamuz

Huelva, a 27 de enero de 2026

El futuro manto diseñado por el malagueño Curro Claros para la Virgen del Rocío de Almonte se ha convertido en un símbolo de memoria colectiva tras la decisión de incorporar en su forro los nombres de las 45 víctimas del accidente ferroviario ocurrido el pasado 18 de enero en Adamuz. La tragedia, que conmocionó a todo el país, se produjo cuando un tren Iryo que cubría la ruta Málaga–Madrid descarriló e impactó contra un Alvia que viajaba en sentido contrario hacia Huelva. La Asociación Cultural El Traje de Huelva, impulsora del proyecto, anunció que los nombres quedarán impresos en el interior del manto como gesto de homenaje y consuelo para las familias, un tributo que pretende mantener vivo el recuerdo de quienes perdieron la vida en el siniestro .

Aarón Fernández Carrillo, presidente de la asociación, explicó que la decisión nace del profundo impacto que la tragedia ha tenido en la provincia de Huelva y en toda Andalucía. Según señaló, los nombres se situarán en el forro del manto para que permanezcan “bajo el cobijo” de la Virgen, evocando la oración tradicional “bajo tu manto nos acogemos”, un gesto cargado de simbolismo que busca unir devoción y memoria en un mismo acto de amor colectivo

Entre las víctimas figuran personas muy queridas en sus comunidades, como el cardiólogo malagueño Jesús Saldaña o el policía Samuel Ramos, cordobés afincado en Málaga, cuyos nombres también quedarán vinculados para siempre a la devoción rociera.

El manto forma parte del ambicioso Traje de Huelva, un conjunto completo que la provincia ofrendará a la Virgen del Rocío y cuya culminación está prevista para 2027. El diseño, obra del malagueño Curro Claros, recupera la estética de los trajes cortesanos del Renacimiento utilizados por las reinas e infantas de la Casa de Habsburgo, un estilo que marcó la iconografía mariana desde el siglo XVI hasta finales del XVIII. Claros ha documentado cómo la Virgen del Rocío mantuvo históricamente este patrón, visible en representaciones como el retablo cerámico de 1696 o el grabado de 1720, donde aparecen elementos como el orofrés y los lazos que antaño servían para prender joyas en las sayas .

La ejecución del bordado corre a cargo del artista andujareño Pedro Palenciano, mientras que el conjunto completo incluirá saya, corpiño, sobremangas, puñetas, cuello rostrillo, toca de sobremanto y el propio manto, además de una nueva túnica para el Pastorcito Divino. El proyecto, financiado íntegramente mediante donaciones de devotos, se ha convertido en una obra coral que une tradición, arte y fe.

La simbología del diseño refuerza este carácter espiritual. Claros incorpora flores como el lirio y el jazmín, símbolos de pureza; el myosotis y la amapola, flor rociera por excelencia; hojas de acanto que evocan la pasión de Cristo; aguamarinas que aluden a la Inmaculada Concepción y a la bandera de Huelva; así como el sol y la luna, presentes en la iconografía de la Tota Pulchra. Para el Niño Jesús se añaden motivos eucarísticos como el trigo y la uva, reforzando la dimensión teológica del conjunto .

El resultado final aspira a recuperar una visión histórica de la Virgen del Rocío que, según el propio diseñador, se había ido diluyendo con el paso del tiempo. Claros concibe el terno como un “canto a las verdades de la fe católica” y una actualización respetuosa de la iconografía renacentista de la imagen, que se presenta ante los fieles como una auténtica Reina. La incorporación de los nombres de las víctimas de Adamuz añade una dimensión humana y espiritual que trasciende lo artístico: un recordatorio permanente de que la devoción también es refugio, memoria y consuelo para quienes sufren.