Huelva, a 1 de enero de 2026
La Sierra de Aracena y Picos de Aroche se prepara para vivir unos días en los que la ilusión se convierte en paisaje. Cada municipio, desde los más pequeños hasta los más poblados, aporta su propia manera de recibir a los Reyes Magos, pero entre todas las celebraciones hay una que destaca como el corazón emocional de la comarca: la Cabalgata de Higuera de la Sierra, una joya patrimonial que, año tras año, deslumbra por su belleza, su solemnidad y su fidelidad a la tradición.
Higuera no organiza un desfile, sino una obra viva. Sus dieciséis carrozas bíblicas, elaboradas con un rigor artesanal que se transmite de generación en generación, convierten sus calles en un escenario donde la historia sagrada cobra forma. Cuando el cortejo parte desde el edificio El Charcón a las ocho de la tarde, el pueblo entero se transforma: las luces se atenúan, el murmullo se vuelve silencio respetuoso y la emoción se palpa en cada esquina. No hay estridencias ni artificios modernos; hay devoción, belleza y una forma de entender la Navidad que ha convertido a esta cabalgata en una de las más antiguas y admiradas de España.

Mientras Higuera ofrece solemnidad y tradición pura, otros pueblos de la Sierra aportan su propio encanto. Y entre ellos destaca, por su singularidad, Castaño del Robledo, donde los Reyes Magos recorren el conjunto histórico a lomos de burros. La imagen, que parece sacada de un relato antiguo, se ha convertido en una de las estampas más queridas de la comarca. A las cuatro de la tarde, desde la Plaza Muñiz Pablos, Melchor, Gaspar y Baltasar avanzan lentamente por las calles estrechas y empedradas, acompañados por vecinos que viven la cabalgata como un acto íntimo, casi familiar. No hay carrozas ni grandes estructuras: solo la cercanía, el sonido de los cascos sobre la piedra y la magia de ver a los Reyes a la altura de los niños. Es una tradición humilde, auténtica y profundamente serrana.
El resto de la comarca completa un mapa festivo que convierte estos días en un auténtico circuito navideño. Alájar desplegará siete carrozas tradicionales; Almonaster la Real recorrerá su casco histórico desde la entrada del pueblo; Aracena volverá a ofrecer una de las cabalgatas más numerosas, con quince carrozas que llenarán de luz la Avenida Reina de los Ángeles antes de concluir en la Plaza Marqués de Aracena. Sus aldeas —Valdezufre, Castañuelo, Jabuguillo, Carboneras y La Umbría— también recibirán a Sus Majestades en distintos horarios, manteniendo viva la ilusión en cada rincón.
Aroche, Cortegana, Encinasola, Jabugo, Rosal de la Frontera, Zufre y tantos otros municipios aportan su propio estilo: algunos con carrozas de fantasía, otros con escenas vivientes, otros con desfiles más íntimos. Cada pueblo celebra a su manera, pero todos comparten la misma esencia: la ilusión infantil, la participación vecinal y el deseo de mantener viva una tradición que forma parte de la identidad serrana.
Sin embargo, entre todas estas celebraciones, dos imágenes quedarán grabadas en la memoria de quienes recorran la Sierra estos días: la majestuosidad solemne de Higuera de la Sierra, con sus carrozas bíblicas avanzando como un retablo en movimiento, y la ternura de Castaño del Robledo, donde los Reyes Magos, montados en burros, recuerdan que la magia no siempre necesita artificios; a veces basta con conservar la esencia.

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