EL DIARIO COFRADE

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Ignacio Castillo, Pregonero de la Semana Santa de Málaga, reivindica la fe mariana como intercesora para llegar a Cristo

Málaga, a 22 de marzo de 2026

El pregonero de la Semana Santa de Málaga de 2026 pone en valor la figura del cofrade cristiano porque “entre todos ofrecemos a la ciudad que nos aguarda en las aceras la posibilidad de creer. Tenemos la inmensa fortuna de provocar un maremágnum de sentimientos”

La Semana Santa de Málaga se aproxima y en estos días se van culminando las tradiciones que la preceden. Este sábado ha tenido lugar el pregón en el Teatro Cervantes, patrocinado por Fundación Unicaja, pronunciado por el periodista y cofrade D. Ignacio A. Castillo Ruiz, quien ha sido presentado por el exaltador de la edición pasada de 2025, D. José Manuel Ferrary Ojeda, deán de la Santa Iglesia Catedral.

La disertación del cofrade, que se extendió durante casi dos horas, tuvo como punto de partida y eje central a María como ancla de su fe: “La Virgen. Que, en esta ciudad, y para más señas, tiene la carita de la más guapa Patrona por el orbe conocida: la Virgen de la Victoria, tan serena y soberana, origen y sostén de fe, la que por nos ruega desde su barroca atalaya. Así, dedico mis primeras palabras a la que es Causa de Nuestra Alegría. La que en Capuchinos pastorea con cayado de exquisita delicadeza y auxilia, con inquebrantable sonrisa, porque Ella lo ha hecho todo; y en El Perchel por intercesora, regia y capitana, se la venera”, comenzó.

Tras el correspondiente saludo protocolario a las autoridades presentes, el pregonero dedicó unas palabras de calurosa bienvenida al Rvdmo. Sr. D. José Antonio Satué, obispo de Málaga, que vivirá por primera vez la Semana Santa de nuestra tierra. También agradeció la presentación de su pregonero antecesor y presentador, al que le unen lazos de fraterna amistad.

Al pregón asistieron diversas autoridades, como Monseñor José Antonio Satué, obispo de Málaga; Francisco de la Torre, alcalde de Málaga; José Carlos Garín, presidente de la Agrupación de Cofradías; Carolina España, consejera de Economía; Patricia Navarro; delegada del gobierno de la Junta de Andalucía; Manuel López, vicepresidente de la Diputación; el obispo emérito de Málaga, Monseñor Jesús Catalá; el obispo emérito de Pamplona, Monseñor Francisco Pérez; la representante de la Fundación Unicaja, Emilia Garrido; el delegado diocesano de Hermandades y Cofradías, Salvador Guerrero; Teresa Porras, concejala de Servicios Operativos; Mariana Pineda, concejala de Cultura, y Francisco Cantos, concejal de distrito Centro.

También acudieron a la cita ex presidentes de la propia Agrupación de Cofradías y medallas de oro de la entidad, junto a Juan Antonio Vigar, director del Teatro Cervantes; Francisco Salado, presidente de la Diputación, o Javier González de Lara, presidente de la Confederación de Empresarios de Andalucía, entre otras autoridades civiles y religiosas.

 

La condición de ser cofrade

Castillo reinició tras los saludos su pregón con una mirada crítica hacia lo que significa autodenominarse ‘cofrade’. “Acaso nos preguntamos si creemos que pueden sentirse orgullosas de nosotros por nuestra actitud, conducta y comportamiento. Analizamos, quizás, si hemos cumplido con lo que nos piden. Si somos realmente fieles y devotos en el fondo, o solo en las formas. O ni siquiera en ellas, pese a que modelan nuestra idiosincrasia y particular manera de expresarnos como pueblo”, lanzó como reflexión.

Mientras el pregonero busca esa propia esencia cofrade, bucea entre discursos de pregones anteriores, referenciando a Rafael de las Peñas o a Rafael Pérez Pallarés en esta primera meditación, en la que invita a mirar a los ojos de Dios. “Es Dios quien sale y es Él quien nos saca para que cumplamos nuestra función estatutaria como cofradías de ponernos en camino con el corazón caliente y los ojos abiertos. Juntos. Sin estar parados. Siguiendo adelante. Sin complejos. Como Iglesia en salida. Misionera. Anunciando la Palabra, al encuentro, en una sociedad descreída, que lo pone cada vez más difícil”, anunció orgulloso como conclusión a su convicción cofrade. La que le permite vivir con ilusión la espera hasta un nuevo Domingo de Ramos.

“¡Despierta Málaga, que hoy también vienen los Reyes tras una noche ilusionada! Él viene a lomos de un pollino y Ella bajo palio de malla calada. Él, único en su sonrisa introspectiva, que a tanto invita y a tantos conmueve, ha enganchado a la causa a miles de pequeños cofrades que han venido a nutrir generaciones”, exalta ante la inminente llegada de las palmas por calle Parras, aunque siempre con la mirada puesta a un pensamiento que expresó: “Aprendamos que somos Iglesia y la Iglesia aprenda a confiar en nosotros; que no nos prefiera débiles, porque somos avanzadilla de una devoción que se anuncia sin vergüenza y cauce vivo de la religiosidad popular”. Además, Castillo arengó a la juventud a ser plenamente “inconformista” en su afán por renovar constantemente.

Virtudes necesarias

Tras un breve recuerdo a su paso por el Colegio de Los Olivos y tener presente a la familia como base para desarrollarse como persona, el pregonero confesó que desde niño le enseñaron a querer a la Virgen María. “Muchos de aquellos compañeros que desde entonces le rezan a la Virgen de la Caridad siguen hoy firmes bajo esos varales, tras estrenarse con el capirote enlutado. Cada Viernes Santo nos vemos y nos reconocemos como ramas de un mismo tronco fértil y de hondas raíces, y que por copa ahora tiene a todo un León XIV, sucesor de San Pedro y el vicario de Cristo en la Tierra, que con tanta perspectiva la Iglesia, del Espíritu, ha recibido”, explicó.

Clamó por la Clemencia, Fe y Consuelo, Esperanza en su Gran Amor, más Amor aún, Merced y Gran Poder para paliar las dificultades de este panorama actual al que nos enfrentamos diariamente. “Tu Amor, Señora, sí, para suturar las heridas del odio en esta nación que levanta muros y líneas divisorias y separa sin filtro o matiz a buenos y malos por solo discrepar en función de su pensamiento. Un Amor que es Doloroso cuando asiste a este despropósito instalado en el insulto, el desprecio, el desdén y el sectarismo. Cúbrenos, Virgen Santísima, con tu palio ochavado”, oró emocionado.

Tengo alas y sé volar a otros cielos

El periodista admitió que en su fe encuentra siempre la esperanza. “El luto pasa, os lo prometo. Con todo, mantengo encendida la llama de mi fe y no pierdo la esperanza en este mundo. Porque el Señor, aunque parezca que escribe con renglones torcidos, sabe diseñar nuestros rectos caminos. Y como hoy, te compensa”, declaró ante un Teatro Cervantes enmudecido escuchando al pregonero que admitía que los mejores momentos de su vida han sido rodeado de las cofradías.

Recorriendo devociones marianas se detuvo en la Iglesia de San Juan. “Y Ella, la devoción ininterrumpida y pretérita, la que preside el culto cofrade más antiguo de Málaga, bajo palio de airosa crestería, da cada paso de memoria porque no necesita percusión alguna que marque el ritmo. Y llora la Virgen de los Dolores. Llora ante las Hermanas de la Cruz y en el Patio de los Naranjos. Y regresando por San Juan, todavía llora, mientras una saeta al Señor recorta el aire y cala en el sentido, aunque el alma se queda helada en cada rincón de su mudo recorrido”, expresó.

Al llegar a este punto, hizo referencia a la actual generación de cofrades que copan hoy las hermandades de Málaga. “Quizás por ser hijo de mi tiempo, pienso, con humildad, y pido perdón si me equivoco, que la devoción no se mide en hilo de oro […], que bien están si representan un solo corazón, si son expresión del cariño profesado, de entrega e interés en comunión para mayor honor y gloria del titular al que se ofrenda, pero no si sirven de exhibición de fuerzas, competencia o rivalidad entre hermanos”.

Tras estas palabras, se dirigió al Señor Cautivo en un momento que toda Málaga esperaba escuchar en palabras de Castillo. “¿Qué tienes Señor? ¿Qué tienes Cautivo? ¿Qué secreto encierra tu mirada? ¿Qué poder de atracción ejerces para llevarte a la gente de calle? No quiero el don que lo descifre, ni el genio que lo averigüe. Prefiero esta ignorancia, este saber errante. Sé y me basta, que ante ti me postro y me das calma”, comenzó para después hacer extensible esa devoción a toda una ciudad. Porque, en sus propias palabras, cuando el Cautivo se acerca “camina el Señor”, exaltó en grandes aplausos del público asistente.

Credo cofrade malagueño

Y como si de una exaltación a la fe se tratara, Ignacio Castillo puso sentidas palabras a su propia creencia en boca de todos. “Creemos que Cristo es el Mesías que se dejó hacer preso, renovándose en el Medinaceli de Santiago cada primer viernes de marzo, que sufrió y padeció martirio de Azotes en San Juan Bautista, cargó con su cruz que son las nuestras y subió, Paso a Paso, al Calvario para sufrir en su cumbre un Suplicio y morir en la cruz, abrazando una filipense Victoria horizontal en la que cabemos todos”, promulgó fervientemente.

El pregonero dejó su alma trinitaria impregnada con las devociones que comparten sede con su Cofradía del Señor Cautivo y María Santísima de la Trinidad, de la que es ex hermano mayor. “Y no te marchas, venerada por querida Soledad de lágrimas calada. En San Pablo te quedas al pie de la cruz desnuda, y tú, arrodillada, porque el amor no huye. Porque la fe no se rinde, porque la promesa no muere y en tus ojos, la luz no se apaga […]. Y eres, Virgen de la Salud, jarabe que el daño mitiga, fuente que la sed sacia, luz que, al exhausto, alumbra, la calma para el que sufre”. Aunque su barrio de Capuchinos también tomó protagonismo con sus diferentes corporaciones nazarenas y letíficas. “Una lección se imparte en Capuchinos con la familia de los Salesianos que muestra año tras año que el silencio puede ser más estridente que el más alto de los gritos. Que la sobriedad también llama la atención, que convoca, que seduce y crea atracción”.

 

La profesión periodística

Exhaustivo fue su análisis sobre el periodismo, profesión que ejerce Ignacio Castillo en el periódico diario ‘La Opinión de Málaga’. “En el mundo cofrade, los medios tradicionales mantienen su validez en un entorno digital saturado de imágenes y ‘reels’, pero falto de contexto pausado y reflexivo, pues con nuestras crónicas y trabajo riguroso preservamos la tradición y la memoria colectiva y construimos una hemeroteca verosímil a través de la observación, información y compartiendo nuestras emociones”, comenzó explicando para componer el panorama actual de la prensa malagueña cofrade.

Y es que, en opinión del pregonero “los cofrades tenemos el deber cotidiano de defender con claridad y firmeza, desde la fe, los valores que nos inspiran como garantía de convivencia. Pero asistimos al desconcierto de la embriaguez y las lenguas afiladas. Del veneno vertido con apremio. Del fanatismo y la obstinación. Del ‘zas’ en la réplica ácida”. Pero es entre papeles y crónicas, donde Castillo encuentra su Paz, a la que hizo referencia como una devoción vital. “Le robé un beso en la mejilla y surgió el flechazo de devoción. A Ella le doy gracias, una y mil veces, por haberme hecho el mejor regalo de mi vida, y en Ella encajan todas las piezas en un puzle divino. Filósofos del esfuerzo la portan a su destino, y practican la fundamental metafísica de llevar un trono en Málaga”.

La Málaga compartida

Castillo quiso concluir su pregón con todos esos aspectos que nos unen a todos los cofrades en Semana Santa, las estampas tradicionales de cada año, los reencuentros y las emociones, aunque con una firma crítica a la ocupación del espacio y las calles, y al líquido anticera. “Las procesiones son actos de culto, y el culto a Dios no puede ofrecerse de cualquier manera: los cortejos deben procesionar con la adecuada serenidad, con la disciplina propicia, con la cadenciosidad y ceremoniosidad debidas… Pero con gente que arrope a las cofradías en cada rincón, por estrecho que sea”, compartió con todos los presentes.

“Málaga ha de ser una ciudad compartida”, y en esta afirmación se anclan sus reflexiones finales. “Todo cabe en ti, pero también las cofradías, que no aspiran a que la ciudad se construya al son de los tambores, pero tampoco merecen que se las considere una molestia. O un exceso. O un abuso. Como si fueran las únicas en ocupar la trama urbana. Como si la calzada solo se manchara por culpa de los cirios, que, nuestra fe, simbolizan”. Y así, continúa repasando numerosos Sagrados Titulares de Málaga reflexionando sobre la Pasión y Muerte de Jesucristo, acompañado siempre de su Madre, la Virgen María.

Y para Ignacio Castillo todo tiene un inicio y un fin. Una palabra de ocho letras engloba todo su ser: ‘Trinidad’. “Te rezo bajito, porque contigo hablo con mi Madre. Eres la Virgen de mis grandes cosas y de mis cosas más pequeñas. La Virgen de lo cotidiano. En la que pienso al segundo cuando el despertador su impaciencia retumba. Ahí estás tú, a cada paso, en el reflejo conocido del espejo, en el olor a café y a pan tostado que de la mañana avisa, en el camino a la redacción, en la prisa, en cada punto, en cada coma o signo de interrogación”

Su pregón finalizó con alegría y con emoción. “Y gritemos en silencio, sin mover los labios, a esta ciudad terrenal, atareada y vuelta sobre sí misma y llamemos su atención. Que Málaga, sus calles, sus noches y su eterna primavera aún están concebidas para ello. Y evangelicemos”. Así concluye Ignacio Castillo, como un fiel seguidor del Señor y de María que vive colmado de esperanza y que así ha pregonado la llegada de una nueva Semana Santa en Málaga.

Escenografía

Sobre las tablas del teatro Cervantes, del tradicional acto que estuvo patrocinado por la Fundación Unicaja, se desveló la escenografía concebida a partir de la idea original del pregonero y reinterpretada, actualizada y llevada a escena por Miguel Ángel Blanco y Rafael de las Peñas. El telón se alzó como una exaltación simbólica de la Coronación de la Virgen, contemplada desde el universo nazareno íntimo y personal de quien proclama la palabra. Representaciones nazarenas de la Trinidad, Mediadora de la Salvación, Dolores de San Juan y la Paz centraban la escena junto a los símbolos de la Divina Pastora.

El escenario se transformó en un altar efímero, en una arquitectura de devoción donde cada elemento dialoga con la memoria cofrade del exaltador. No se trató solo de una disposición estética, sino de una manifestación de fe y biografía: figuras nazarenas que, en actitud de reverente adoración, convergen hacia la imagen glorificada de la Madre coronada, como si el tiempo de la penitencia desembocara en la plenitud de la gloria.

Presidía el conjunto una gran grisalla, obra de Francisco Naranjo Beltrán, cuya sobriedad monocroma intensificaba la fuerza espiritual de la escena. En ella, las luces y las sombras modelaron un paisaje de hondura simbólica, donde lo terrenal y lo celestial parece que se encontraron.

El preludio musical corrió a cargo de la Banda Municipal de Música de Málaga, que interpretó algunas reconocidas marchas procesionales:
-‘Alma de la Trinidad’, de Eloy García López.
-‘Pax Malacitana’, de Francisco Javier Moreno Ramos.
-‘Santísimo Cristo Resucitado’, de Antonio Jurado Pérez.
-‘Himno de Andalucía’.
-‘Himno nacional de España’.