Sevilla, a 21 de febrero de 2026
La iglesia de San Julián afronta un cierre inminente después de que la Archidiócesis de Sevilla haya decidido actuar con urgencia ante el deterioro acelerado del templo. En las últimas semanas, tanto el párroco como los feligreses habían mostrado una creciente inquietud por el riesgo de desprendimientos en la techumbre, un problema que se ha visto agravado por las fuertes lluvias y el viento que han castigado a la ciudad hispalense recientemente. La posibilidad de que las próximas celebraciones, especialmente las vinculadas a la Semana Santa, congregaran a cientos de personas en un espacio comprometido ha llevado a Palacio a ordenar el cierre inmediato, que se producirá tras el besamanos de la Virgen de la Hiniesta Dolorosa y el Vía Crucis de las Cofradías.
La hermandad de la Hiniesta, una de las grandes protagonistas del Domingo de Ramos, deberá abandonar su sede de forma precipitada. Durante el tiempo que duren las obras, sus titulares serán acogidos en la iglesia de Santa Marina, un templo cercano que ya ha servido de refugio para otras corporaciones en situaciones similares. Desde allí, la cofradía realizará su estación de penitencia el próximo Domingo de Ramos, repitiendo una circunstancia que ya vivió a comienzos de los años noventa, cuando también tuvo que salir desde este templo debido a una intervención prolongada en San Julián. Sin embargo, la intensa actividad cultual del barrio obligará a reorganizar los espacios: el septenario de la Virgen de la Hiniesta Dolorosa se celebrará en la iglesia del convento de Santa Isabel, evitando coincidir con los cultos de la hermandad de la Resurrección, que también tiene su sede en Santa Marina.
La hermandad del Rosario, igualmente afectada por el cierre, regresará temporalmente a San Marcos, donde ya recibía culto antes de establecerse en San Julián. La hermandad de la Resurrección, por su parte, ha mostrado una total disposición para colaborar con sus vecinos en este periodo de transición, consciente de la complejidad que supone reorganizar una cofradía a pocas semanas de la Semana Santa.
La intervención prevista en San Julián será de gran envergadura. El párroco ha señalado que el coste ascenderá a 600.000 euros, de los cuales la mitad será asumida por la Archidiócesis de Sevilla, mientras que los 300.000 euros restantes deberán ser sufragados por la parroquia. Aunque no se han concretado plazos definitivos, se prevé que el cierre se prolongue durante varios meses, dada la magnitud de los trabajos tanto en el interior como en el exterior del templo. Durante todo ese tiempo, la Hiniesta permanecerá en Santa Marina, adaptando su vida diaria y su actividad cultual a un espacio que, aunque cercano, supone un cambio profundo en su dinámica habitual.
El barrio de San Julián vuelve así a enfrentarse a una situación que exige organización, paciencia y solidaridad. La respuesta de las hermandades y de la comunidad parroquial demuestra una vez más la capacidad de adaptación que caracteriza a la Sevilla cofrade, especialmente cuando se trata de proteger su patrimonio. Mientras las obras avanzan, la esperanza es que el templo pueda reabrir con garantías y recuperar su papel central en la vida del barrio, devolviendo a la Hiniesta y al Rosario a la que siempre ha sido su casa.
Más historias
López Bravo consolida una candidatura experimentada para liderar el Consejo de Cofradías de Sevilla
El Patio en Cuaresma reúne a las mejores bandas de Sevilla en un gran ciclo musical de dos días
La Hermandad de la Mortaja inicia el proceso para coronar a la Virgen de la Piedad en 2028