EL DIARIO COFRADE

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Impresionante Vía Crucis del Aljarafe en Itálica presidido por Jesús Nazareno de Santiponce

Sevilla, a 22 de febrero de 2026

El Aljarafe volvió a vivir anoche uno de sus momentos más sobrecogedores de la Cuaresma con la celebración del Vía Crucis del Aljarafe, presidido este año por Nuestro Padre Jesús Nazareno, titular de la Hermandad de Nuestra Señora del Rosario de Santiponce. La cita, que se desarrolla en el marco incomparable del Conjunto Arqueológico de Itálica, volvió a demostrar por qué es una de las tradiciones más singulares y emocionantes de la provincia de Sevilla.

El acto, que nació en 1990 impulsado por la propia hermandad anfitriona, ha crecido hasta convertirse en un referente comarcal que une a catorce hermandades del Aljarafe, todas ellas presentes con sus cruces de guía y faroles. Desde su declaración como Fiesta de Interés Turístico Nacional de Andalucía en 2001, el Vía Crucis ha consolidado un carácter único que combina fe, patrimonio y una atmósfera espiritual difícil de igualar.

La noche en Itálica se presentó serena, con una iluminación tenue que realzaba la monumentalidad del enclave romano. El Nazareno avanzó entre las ruinas milenarias, acompañado por el rezo pausado de las estaciones y la música de capilla que se perdía entre los muros del antiguo anfiteatro. Cada paso del cortejo parecía dialogar con la historia, creando un contraste poderoso entre la piedra eterna y la devoción viva de un pueblo que mantiene intacta su tradición.

El momento culminante llegó, como cada año, en la arena del anfiteatro, donde el silencio se hizo absoluto. Allí, bajo un cielo oscuro y rodeado de antorchas y faroles, la imagen de Jesús Nazareno se convirtió en el centro de todas las miradas. La escena evocó inevitablemente el Vía Crucis del Coliseo romano, homenajeando a los primeros mártires cristianos y reforzando el simbolismo de un acto que trasciende lo puramente procesional.

La Hermandad del Rosario volvió a demostrar una organización impecable, cuidando cada detalle para que el Vía Crucis mantuviera su esencia: sobriedad, recogimiento y belleza. La participación de las hermandades invitadas reforzó el carácter comarcal de un acto que, más de tres décadas después, sigue siendo un punto de encuentro espiritual para todo el Aljarafe.

El Vía Crucis del Aljarafe no es solo una procesión: es un viaje al pasado, un diálogo entre fe y patrimonio, una experiencia que transforma Itálica en un templo al aire libre donde la historia y la devoción se funden en un mismo latido. Anoche, una vez más, Santiponce volvió a escribir una página inolvidable de su Cuaresma.