Sevilla, a 6 de septiembre de 2026
La mañana se abrió en Santa Aurelia con el repique inesperado de las campanas de San Lucas, anunciando la llegada de la Virgen de los Dolores tras un recorrido que había comenzado antes del amanecer. La imagen, llevada en andas por vecinos del Cerro del Águila, avanzó entre calles tranquilas y una luz temprana que parecía acompañarla con delicadeza.
El cortejo reunió a familias enteras, mayores que caminaban con esfuerzo y jóvenes que vivían la jornada como un regalo. La Dolorosa había iniciado un Rosario de la Aurora extraordinario, y su paso por Los Pajaritos y La Candelaria convirtió la mañana en una celebración íntima, marcada por la brisa suave y la ausencia de aglomeraciones.
A las 9:53, el repique de San Lucas confirmó su llegada. Guirnaldas, banderolas y un silencio emocionado recibieron a la Virgen, que entró en el templo para abrir oficialmente la misión pastoral del Arciprestazgo Amate‑Cerro, una iniciativa que acompañará al barrio durante todo el curso y que enlaza con el centenario de la devoción a los Dolores en el Cerro.
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