Huelva. a 15 de marzo de 2026
La Hermandad de la Buena Muerte de Huelva celebrará el jueves 19 de marzo un Vía Crucis extraordinario con el Santísimo Cristo de la Buena Muerte, un acto especialmente significativo dentro de los actos por el 110 aniversario fundacional de esta corporación agustiniana.
La salida tendrá lugar a las 20:00 horas, desde su sede en el centro de la ciudad, para recorrer diversas calles en un ambiente de profundo recogimiento hasta llegar a la Iglesia Mayor de San Pedro, donde la llegada está prevista en torno a las 20:30 horas. Este enclave posee un valor simbólico muy especial, pues San Pedro fue sede de la hermandad durante los años previos a la Guerra Civil, cuando procesionaba con un crucificado de Olot, antes de que las primitivas imágenes fueran destruidas en el incendio de 1936. Tras el rezo en el templo, la imagen emprenderá el regreso hacia su sede, con la entrada prevista a las 21:30 horas, cerrando así un recorrido breve pero cargado de significado histórico y devocional.
La Hermandad de la Buena Muerte, cuyo nombre completo es Ilustre y Agustiniana Hermandad del Santísimo Cristo de la Buena Muerte y Nuestra Madre de la Consolación y Correa en sus Dolores, hunde sus raíces en la labor de los Padres Agustinos, llegados a Huelva en 1901. Fue el Padre Gilberto Blanco Álvarez quien impulsó definitivamente la fundación de la corporación en 1916, inculcando entre los alumnos del colegio agustino el culto a la Virgen de Consolación, cuya imagen, datada en el siglo XVIII, se veneraba en el convento de las Madres Agustinas. Aquella primitiva talla, al igual que otras obras vinculadas a la hermandad, fue destruida en el incendio del 21 de julio de 1936, un episodio que marcó profundamente la historia de la corporación. Tras la tragedia, la hermandad se reorganizó y encargó nuevas imágenes al escultor Joaquín Gómez del Castillo, quien realizó en 1941 el actual Cristo de la Buena Muerte y en 1940 la imagen de Nuestra Madre y Señora de Consolación y Correa en sus Dolores, ambas restauradas posteriormente por Enrique Gutiérrez Carrasquilla.

Por todo ello, el Vía Crucis del 19 de marzo se presenta como un acto de enorme carga simbólica, en el que la hermandad no solo celebra su centenaria historia, sino que también rinde homenaje a sus orígenes, a su memoria y a la profunda devoción que Huelva profesa al Cristo de la Buena Muerte. Será una cita marcada por el silencio, la oración y la emoción de ver al crucificado regresar a San Pedro, el templo que un día fue su casa y que hoy vuelve a recibirlo en un gesto que une pasado y presente, fe y memoria, tradición y esperanza.
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