A 26 de abril de 2026
La actividad cofrade en Sevilla retoma su pulso tras la celebración de la Feria con una cita de especial relevancia: la Hermandad del Rocío de Pilas será la primera corporación en acudir a la Catedral hispalense tras estas fiestas, marcando así el inicio de un calendario de cultos y actos que vuelven a situar el foco en la vida religiosa de la ciudad. Este regreso no es casual, ya que responde a una efeméride de gran peso histórico y devocional para la corporación.
La Hermandad del Rocío de Pilas celebrará el próximo 2 de mayo un acto extraordinario para conmemorar el cierre del 375 aniversario fundacional, una cifra que evidencia la profunda raíz histórica de esta hermandad dentro del panorama rociero y cofrade de la provincia. A lo largo de casi cuatro siglos, la corporación ha mantenido viva su devoción y su identidad, convirtiéndose en una de las referencias del movimiento rociero en Andalucía.
El acto central de esta conmemoración será una eucaristía solemne que se celebrará en el trascoro de la Catedral de Sevilla, un espacio cargado de simbolismo dentro del principal templo de la archidiócesis. La ceremonia dará comienzo a las 11:30 horas de la mañana y estará presidida por el arzobispo de Sevilla, José Ángel Saiz Meneses, cuya participación subraya la importancia institucional y eclesial de esta celebración.
Este tipo de actos extraordinarios no solo sirven para recordar el pasado, sino también para reforzar el presente y proyectar el futuro de las hermandades. En este sentido, la clausura del 375 aniversario se convierte en un momento de renovación espiritual y de reafirmación del compromiso de los hermanos, que encuentran en estas celebraciones una oportunidad para fortalecer su fe y su sentido de pertenencia.
Además, la elección de la Catedral como escenario pone de manifiesto el vínculo entre las hermandades rocieras y la Iglesia diocesana, destacando la dimensión universal de una devoción que, aunque profundamente arraigada en lo local, trasciende fronteras. La presencia de Pilas en este enclave emblemático simboliza, en cierto modo, el reconocimiento a una trayectoria marcada por la constancia, la fe y la tradición.
Con este acto, la Hermandad del Rocío de Pilas cierra un ciclo histórico de 375 años de vida, dejando patente que su legado continúa más vivo que nunca. La cita del 2 de mayo no será solo un punto final, sino también un nuevo comienzo en el camino de una corporación que sigue escribiendo su historia con la mirada puesta en el futuro, pero sin olvidar nunca sus profundas raíces.
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