EL DIARIO COFRADE

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Presentado el Cartel de la Semana Santa de Almería

Almería, a 18 de enero de 2026

Técnica mixta: acuarela, acrílico, lápices de color y spray sobre papel prensado en tabla con bastidor. (100x70cm)

En la pieza pictórica que anuncia la Semana Santa almeriense del presente año realizada por Rafael Muñoz Granados,  encontramos a Nuestra Señora de las Dolores, de la Hermandad del Santo Sepulcro, como protagonista notoria y principal de la composición, una dolorosa con postulados serenos e idealizados que responden a un clasicismo de inmensa belleza.

La Santísima Virgen aparece ataviada con sus galas y atributos de reina, destacando la maravillosa presea que porta en sus sienes. Una pieza única por su diseño y valor, no solo material, sino también histórico, pues atesora más de un siglo siendo testigo de una Semana Santa que se fue, lo que eleva la misma a una dimensión superior, pues no solo nos habla del presente, sino de las raíces centenarias sobre la que se sustenta la Semana Santa de Almería, haciendo un juego dual entre lo heredado del pasado y el presente construido. Por todo ello ocupa un papel predominante en el conjunto sirviendo como solución estética en la parte superior del cartel.

Entre otros atributos a destacar y en relación a la pasión y el sacrificio de Jesucristo podemos encontrar el puñal que traspasa el corazón de la Madre en respuesta a la profecía de Simeón, así como además, la corona de espinas, los tres clavos de la crucifixión y el sudario con el que descendieron el cuerpo de Jesús hasta los brazos de María.
En torno a la corona de espinas emergen dos golondrinas, que tal y como cuenta la tradición fueron las encargadas de retirarla de la frente del divino cordero. Las mismas rompen el silencio del dolor y anuncian la Resurrección futura, aportando viveza y movimiento.

Para el fondo que envuelve la escena se ha optado por la representación de un jardín florido, aludiendo este a la esperanza de la resurrección, así como a la vida eterna. Diversos motivos vegetales se suceden alrededor de María y flanquean su maternal presencia con un sentido ascendente, lo que nos eleva a una dimensión celestial. Siluetas etéreas de la naturaleza que crean un espacio casi poético podríamos decir. La belleza como testigo del sacrificio.

La gama cromática elegida para ello juega con tonalidades magentas y violáceas, lo que de nuevo nos remite a la alegría de Cristo Resucitado con su promesa de vida, como culmen de la celebración que viene a anunciar el cartel.

El mismo se completa con la tipografía en la parte inferior, una lectura sencilla, directa y accesible al espectador.