EL DIARIO COFRADE

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La Blanca Paloma se presenta de Pastora antes de su Venida a Almonte el 19 de agosto

Huelva, a 6 de agosto de 2026

La aldea del Rocío vuelve a vivir estos días una de esas estampas que anuncian que algo grande está a punto de suceder. Desde finales de julio, la Virgen del Rocío espera a su pueblo vestida de Pastora, una imagen que transforma el Santuario en un escenario de emoción contenida y de silencios que hablan. La Blanca Paloma luce ya el conjunto con el que emprenderá su Venida a Almonte el próximo 19 de agosto, un traslado que solo ocurre cada siete años y que este 2026 adquiere un significado especial por coincidir con el Año Jubilar Rociero, que comenzará el 15 de agosto.

La Virgen se presenta ante los fieles con un nuevo traje de Pastora, concebido y confeccionado íntegramente en Almonte tras cuatro meses de trabajo artesanal. El conjunto parte de una saya realizada con un antiguo espolín, enriquecida con bordados en oro fino, hojilla, perlas naturales y piedras preciosas, fruto de la donación de devotos que han querido permanecer en el anonimato. La esclavina, elaborada en terciopelo de seda, combina hilos de oro y plata en una técnica poco habitual en este tipo de atuendo, y presenta un diseño inspirado en la marisma, con nueve ramas de amapolas que simbolizan los nueve meses que la Virgen permanecerá en Almonte, y siete ramos ornamentales que evocan los siete años que separan cada Venida.

El conjunto se completa con un manto de brocado artesanal español, tejido completamente a mano, y una pamela elaborada para la ocasión, decorada con amapolas, flores secas y puros. El lazo de la pamela incorpora 290 perlas cultivadas, cosidas una a una, y el broche en forma de amapola ha sido realizado en plata de ley bañada en oro. Como marca la tradición en los traslados, la Virgen no porta corona ni ráfagas, aligerando el conjunto para el recorrido a hombros.

También el Divino Pastorcito estrena vestimenta. El Niño luce un traje confeccionado con un espolín del siglo XIX, enriquecido con piezas de plata sobredorada, sombrero, botos y un cayado realizado por el Taller de Villarreal. Cada elemento del atuendo ha sido aportado por devotos y colectivos vinculados a la devoción rociera, reforzando el carácter comunitario que envuelve esta Venida.

La imagen permanecerá expuesta en el Santuario hasta la tarde del 19 de agosto, cuando los almonteños la tomen a hombros para iniciar el camino hacia su pueblo. Será una noche larga, intensa y profundamente simbólica: la Virgen recorrerá los caminos de Los Llanos y El Chaparral hasta llegar a Almonte en la mañana del día 20, donde será recibida entre arcos, flores y un pueblo que la aguarda desde hace siete años. Allí permanecerá durante nueve meses en la Parroquia de la Asunción, convertida en el centro espiritual de la devoción rociera.

La Virgen del Rocío, vestida de Pastora, no es solo una imagen: es una declaración de espera, una señal inequívoca de que la Venida está cerca. En el silencio del Santuario, la Blanca Paloma ya aguarda a su pueblo, preparada para emprender un camino que es tradición, memoria y fe compartida. Cada detalle del nuevo conjunto —sus bordados, sus símbolos, sus tejidos nobles— habla de un pueblo que se prepara para vivir uno de los momentos más intensos de su historia devocional.