EL DIARIO COFRADE

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María Santísima de la Salud protagoniza el cartel del Domingo de Ramos 2026 de la Hermandad de la Esperanza en su Gran Amor

Málaga, a 28 de febrero de 2026

La Hermandad del Santísimo Cristo de la Esperanza en su Gran Amor y María Santísima de la Salud, con sede canónica en la Parroquia de San Pablo del barrio de la Trinidad de Málaga, es una de las corporaciones más jóvenes y a la vez más queridas de la Semana Santa malagueña. Fundada entre 1979 y 1981, la cofradía nació en torno a la devoción al Cristo del Gran Amor y a la advocación mariana de la Salud, que con el tiempo se consolidó como uno de los referentes espirituales del barrio.

A lo largo de su historia, la hermandad ha mantenido un crecimiento constante, tanto en número de hermanos como en presencia pública. Hoy supera el millar de miembros y cuenta con una sólida vida de culto, caridad y formación, fiel a su lema “Ad Iesus per Mariam semper virgine” y a la misión de llevar consuelo y esperanza a los enfermos y necesitados.

Su estación de penitencia del Domingo de Ramos se ha convertido en una cita destacada dentro del inicio oficial de la Semana Santa malagueña. La salida desde San Pablo, con la luz de la tarde entrando por las naves neogóticas del templo, es uno de los momentos más reconocibles y emotivos para los devotos del barrio de la Trinidad.

El cartel anunciador de 2026, obra de Pablo Cortés del Pueblo, se presenta como una auténtica “Virgen de estampa”, un concepto que remite a la tradición devocional popular y a la iconografía clásica de las imágenes marianas. El artista apuesta por una composición frontal, solemne y profundamente simbólica, donde la figura de María Santísima de la Salud se convierte en el eje absoluto de la obra.

Lo primero que destaca es el uso de colores intensos y cálidos, que envuelven a la Virgen en un ambiente casi sobrenatural. El cielo en tonos rosados, anaranjados y azulados crea una atmósfera de amanecer o atardecer, un momento de transición que refuerza la idea de esperanza, tan vinculada a la hermandad. La presencia de edificios y la torre de una iglesia al fondo sitúan la escena en un contexto urbano reconocible, probablemente evocando la Trinidad y su identidad histórica.

La Virgen aparece ricamente vestida, con un manto de bordados dorados y un halo luminoso que subraya su carácter sagrado. La profusión de velas encendidas en la parte inferior del cartel no solo aporta calidez, sino que simboliza la oración constante de los fieles, la luz que guía y la intercesión de la Madre. Es un recurso muy propio del lenguaje procesional malagueño, donde la candelería es un elemento esencial de la estética de los tronos.

El detalle del telón decorativo en la parte superior añade un aire teatral y ceremonial, como si la escena se revelara ante el espectador en un acto solemne. Este recurso, habitual en la cartelería cofrade contemporánea, refuerza la idea de que el Domingo de Ramos es un acontecimiento esperado, casi escénico, donde la fe se hace visible.

El conjunto transmite una imagen poderosa y profundamente devocional. La Virgen no aparece en actitud dramática, sino serena, cercana, una Madre que ofrece consuelo y salud, en perfecta sintonía con su advocación.

La obra de Pablo Cortés del Pueblo se integra así en la línea de carteles que buscan unir tradición y modernidad, manteniendo la esencia de la iconografía clásica pero con un lenguaje visual vibrante, actual y emocionalmente directo.