Sevilla, a 21 de febrero de 2026
El Santísimo Cristo de la Buena Muerte se encuentra ya dispuesto en las andas procesionales desde las que será trasladado el próximo lunes a la Catedral de Sevilla para presidir el Vía Crucis Penitencial de las Hermandades, uno de los actos más significativos de la Cuaresma hispalense. La expectación es notable, pues se trata de una de las imágenes cristíferas más veneradas de la ciudad y cuya presencia en este acto subraya la solemnidad del mismo.
Las andas presentan un conjunto de gran sobriedad y elegancia, luciendo faldones de damasco y terciopelo granate, confeccionados por el artesano Francisco Javier Sosa Sánchez, que refuerzan la estética clásica y penitencial del cortejo. La iluminación corre a cargo de cuatro hachones de cera tiniebla, montados sobre portahachones de metal plateado realizados por Manuel Seco Velasco en 1952, piezas históricas que pertenecieron al antiguo paso del Santísimo Cristo y que, desde 1971, forman parte del patrimonio de la Hermandad de la Vera Cruz de Tocina, que los ha cedido generosamente para esta ocasión tan especial.

El llamador, también de metal plateado y obra de Manuel Seco Velasco, data de la década de 1950 y aporta un elemento de continuidad histórica con el estilo clásico de la orfebrería sevillana del siglo XX. Este detalle, aunque discreto, es muy apreciado por los cofrades, pues simboliza el vínculo entre generaciones de artesanos y hermandades.
El exorno floral destaca por su riqueza cromática y variedad, combinando allium, tranchelium, anémonas, hedera, mini gerberas, tulipanes, rosas, pittosporum, dracena sanderiana, astilbe y flor de cera. Esta composición, de carácter naturalista y elegante, busca resaltar la figura del Crucificado sin restarle protagonismo, aportando un equilibrio entre sobriedad penitencial y belleza ornamental.
El Santísimo Cristo porta potencias de plata, igualmente realizadas por Manuel Seco Velasco en la década de 1950, piezas que forman parte del ajuar histórico de la imagen y que subrayan su dignidad y su carácter devocional. La elección de estas potencias, de líneas clásicas y gran finura, refuerza la estética tradicional que caracteriza a esta corporación.
La preparación del traslado ha sido documentada por los fotógrafos José Campaña y Alejandro Ruesga Fontelote, cuyas imágenes han captado la serenidad y solemnidad del momento, contribuyendo a difundir la belleza de este acontecimiento entre los cofrades

El próximo lunes, Sevilla volverá a vivir una de esas jornadas en las que la ciudad se detiene para contemplar la fe hecha patrimonio. El Santísimo Cristo de la Buena Muerte, en sus andas sobrias y majestuosas, presidirá un Vía Crucis que promete ser uno de los momentos más intensos de la Cuaresma.
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