Sevilla, a 15 de julio de 2026
La Hermandad de Pino Montano en Sevilla ya comienza a dibujar el escenario de su próxima estación de penitencia. Cuando todavía resuenan los ecos del último Viernes de Dolores en las calles del barrio, la corporación sevillana ha dado nuevos pasos en la planificación de una jornada que se ha convertido en una de las grandes referencias de las vísperas de la Semana Santa hispalense.
La cofradía nazarena, con sede en la parroquia de San Isidro Labrador y una trayectoria que hunde sus raíces en los primeros años de la década de los ochenta, ha decidido reforzar una línea de trabajo basada en la continuidad. La corporación, que cada año reúne a cientos de nazarenos y moviliza a todo un barrio en torno a sus titulares, ha cerrado ya algunos de los aspectos esenciales de la organización de su salida procesional para 2027.
Entre las decisiones adoptadas destaca la confianza depositada en quienes tendrán la responsabilidad de conducir los dos pasos que integran el cortejo. El liderazgo del misterio de Nuestro Padre Jesús de Nazaret recaerá en Francisco Javier Pagés Fernández, mientras que Fernando Martín Alés estará al frente del paso de palio de María Santísima del Amor. Con ello, la hermandad asegura la continuidad de un equipo humano que conoce en profundidad la identidad y la forma de entender la cofradía en las calles de Pino Montano.
La apuesta por la estabilidad también se refleja en el apartado musical, uno de los elementos más valorados por los cofrades durante la estación de penitencia. La dirección de la corporación ha optado por mantener las formaciones que actualmente acompañan a cada uno de los tramos del cortejo. De este modo, la Banda Juvenil de la Centuria Romana Macarena continuará abriendo camino tras la cruz de guía, aportando su sello característico en el inicio de la procesión.
Tras el paso de Nuestro Padre Jesús de Nazaret seguirán sonando las marchas de la Agrupación Musical Nuestra Señora de la Encarnación de San Benito, una formación estrechamente vinculada al panorama musical cofrade sevillano y que en los últimos años ha acompañado al titular cristífero por las calles del distrito norte de la ciudad.
Por su parte, la Banda Municipal de Música de La Puebla del Río continuará poniendo música al caminar de María Santísima del Amor. La formación cigarrera mantiene así una relación que ha contribuido a definir la personalidad sonora del paso de palio durante los últimos años, especialmente en algunos de los enclaves más emotivos del recorrido por el barrio.
Las decisiones llegan en un momento de crecimiento para una hermandad que ha logrado consolidarse entre las corporaciones de vísperas con mayor peso de Sevilla. Desde su reconocimiento como hermandad de penitencia en 2007, Pino Montano ha experimentado una notable evolución patrimonial y humana, convirtiendo su salida del Viernes de Dolores en una de las citas más multitudinarias de la periferia sevillana.
Con la vista puesta ya en 2027, la corporación parece enviar un mensaje claro: preservar aquello que funciona para seguir fortaleciendo una identidad propia construida alrededor de la devoción a Nuestro Padre Jesús de Nazaret y María Santísima del Amor. Una estrategia basada en la continuidad que busca garantizar que el barrio vuelva a vivir, dentro de unos meses, una de sus jornadas más señaladas del año
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