Sevilla, a 3 de septiembre de 2026
La llegada de septiembre vuelve a situar a Marchena ante uno de sus momentos más característicos: el reencuentro de la ciudad con Nuestra Señora de los Remedios, una devoción que cada año renueva su pulso en torno a los cultos, la participación vecinal y la esperada procesión de Gloria. La hermandad ya ultima los preparativos de una celebración que, más allá de su dimensión religiosa, se ha convertido en una cita emocional para quienes reconocen en la Virgen un símbolo íntimo de identidad.
La víspera de la salida procesional tendrá un acento especialmente significativo. El sábado 12 de septiembre, durante la función dedicada a la imagen, los fieles volverán a depositar ante la Virgen los tradicionales ramos de nardos, gesto que ha adquirido con el tiempo un carácter casi ritual. No es solo una ofrenda floral: es la manera en que Marchena acompaña a su Señora en las horas previas a su recorrido por las calles del municipio. Cada ramo, entregado con devoción, se convierte en una pieza más del ambiente que envuelve la jornada grande del día siguiente.
Los cultos previos, desarrollados a lo largo de tres días, marcarán el ritmo espiritual de la hermandad. El triduo, previsto para el 10, 11 y 12 de septiembre, reunirá a los devotos en torno al rezo del Santo Rosario y la Eucaristía, con la predicación a cargo de Daniel Marino Barragán, párroco de San Miguel Arcángel y director espiritual de la corporación. Estas jornadas, vividas con recogimiento, sirven de antesala a la celebración que culminará con la procesión dominical.
Será el 13 de septiembre, a las 19:00 horas, cuando la Virgen de los Remedios vuelva a encontrarse con su pueblo en la calle. La salida desde la Plazuela del Padre Javier abrirá un recorrido que discurrirá por San Miguel, Buendía, Espíritu Santo, Vega, Mesones, Plaza del Padre Alvarado, Manuel Rojas Marcos, Antonio Díaz, Padre Correa y Sevilla. Un itinerario que, año tras año, se convierte en escenario de una manifestación de fe que trasciende generaciones.
La combinación de los cultos, la ofrenda de nardos y la procesión configura una secuencia que Marchena vive con intensidad. La víspera, marcada por la participación directa de los devotos, aporta un matiz íntimo y cercano; el domingo, en cambio, abre la celebración a la ciudad entera, que acompaña a la Virgen en un recorrido donde se mezclan tradición, emoción y memoria.
La Hermandad de los Remedios afronta así una nueva edición de una de sus citas más queridas, confiando en que septiembre vuelva a regalar a Marchena la estampa luminosa de su Virgen recorriendo las calles, rodeada de nardos, plegarias y el afecto de un pueblo que la espera cada año con la misma devoción.
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