Sevilla, a 9 de febrero de 2026
La Cuaresma sevillana de 2026 estará marcada por un acontecimiento excepcional: el Santísimo Cristo de la Buena Muerte, titular cristífero de la Hermandad de la Hiniesta, presidirá el Vía Crucis oficial del Consejo General de Hermandades y Cofradías de Sevilla en posición vertical, una disposición inédita en este acto penitencial. La hermandad ha comunicado que la decisión se adoptó tras un exhaustivo análisis técnico de las dimensiones de la imagen y de la viabilidad del recorrido, y fue presentada a los hermanos en Cabildo General.
Esta medida supone un hito, ya que la imagen acostumbra a participar en su Vía Crucis interno , celebrado cada último sábado de enero, en posición horizontal, debido a su tamaño y a la configuración tradicional de sus andas. Sin embargo, los estudios realizados han confirmado que es posible portar al crucificado erguido, lo que permitirá contemplarlo de manera excepcional en la Catedral de Sevilla el lunes 23 de febrero de 2026, fecha fijada para el rezo cuaresmal.
El Cristo de la Buena Muerte, obra del célebre imaginero Antonio Castillo Lastrucci, es una de las tallas más reconocidas del patrimonio cofrade sevillano. Su presencia en el Vía Crucis del Consejo lo convierte en uno de los grandes protagonistas de la próxima Cuaresma, en un acto que cada año congrega a miles de fieles y que constituye uno de los momentos de mayor recogimiento espiritual en la ciudad.
Como motivo de este Vía Crucis, la Junta de Gobierno ha anunciado también el lema oficial : “Es muriendo como se resucita a la vida eterna”, una frase atribuida a San Francisco de Asís. La elección no es casual: la hermandad, de carácter franciscano, ha querido rendir homenaje al santo en el VIII Centenario de su fallecimiento, reforzando así el sentido penitencial y espiritual del acto.
Se ha presentado igualmente el logotipo oficial del Vía Crucis, una obra del joven artista Jaime Galán Hurtado, bajo el título Azul y Plata, con texto de Paco Ramos. Galán, hermano de la Hiniesta desde su infancia, ha explicado que su trabajo nace “de lo cercano y lo vivido, de lo que se hereda sin palabras y se comprende con el tiempo”, una declaración que conecta profundamente con la identidad de la corporación y con la sensibilidad del acto.

La decisión de presentar al Cristo de la Buena Muerte en posición vertical no solo supone un desafío técnico, sino también un gesto de enorme simbolismo para la hermandad y para la ciudad. La imagen, una de las más veneradas del barrio de San Julián, será contemplada de una forma inédita en un acto que quedará grabado en la memoria cofrade.
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