Sevilla, a 26 de junio de 2026
La Hermandad Sacramental de la Esperanza de Triana ha alcanzado un hito decisivo en uno de los proyectos patrimoniales más ambiciosos de su historia reciente: la culminación de la obra civil del nuevo camarín del Santísimo Cristo de las Tres Caídas. Con esta fase ya finalizada, la corporación trianera avanza con paso firme en la transformación integral de los espacios de culto de la Capilla de los Marineros, un proceso iniciado en 2022 y que está redefiniendo la configuración arquitectónica del templo.
La intervención ha supuesto una profunda reorganización de la nave donde se encontraba el retablo del Señor. Gracias a esta actuación, el retablo diseñado por Manuel Guzmán Bejarano ha pasado a disponerse de forma perpendicular al de la Santísima Virgen, creando un nuevo crucero presidido por el Cristo de las Tres Caídas. Este cambio, largamente estudiado y ejecutado con precisión técnica, permite una lectura espacial más armónica y dota al templo de un eje devocional renovado.

La dirección técnica del proyecto ha estado a cargo del arquitecto Aurelio Gómez de Terreros, con la colaboración de Rafael Galiano, siguiendo fielmente las trazas y el concepto original concebido por el hermano José Ignacio Sánchez Rico, impulsor intelectual de esta reorganización patrimonial. El resultado es un espacio de planta cuadrangular, con pared posterior curva y bóveda de cuarto de esfera, sostenida por una cornisa amplia que enmarca el nuevo ámbito destinado a la veneración cercana del Señor.
Este camarín, concebido para ser visitable por los fieles, se perfila ya como uno de los espacios de mayor riqueza artística y simbólica de la Capilla de los Marineros. Su diseño no solo responde a criterios estéticos y devocionales, sino también a la voluntad de la hermandad de ofrecer un entorno digno, accesible y coherente con la importancia histórica del Titular.
Con la obra civil concluida, comienza ahora una fase determinante: el desarrollo del programa decorativo, que dotará al camarín de un conjunto de pinturas murales al óleo. La intervención abarcará la bóveda, la cornisa, la pared de fondo y la embocadura interior del retablo. Las referencias principales serán las pinturas de la Capilla Sacramental de Santa Ana y las de la Iglesia del Buen Suceso, siguiendo las propuestas iconográficas de Sánchez Rico. Además, el proyecto incluye arquitectura fingida, ornamentación en pan de oro y la creación de dos medallones decorativos para las puertas de acceso y salida, integrados con el resto del patrimonio de la nave.
La culminación de esta fase confirma que la hermandad avanza en uno de los proyectos más significativos de las últimas décadas, una actuación destinada a enriquecer el patrimonio artístico, histórico y devocional de la corporación y a realzar la veneración al Santísimo Cristo de las Tres Caídas, corazón espiritual de Triana.

Fotografia
Manu Gómez
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